Recordemos cuando éramos pequeños, y jugábamos a un juego. Al principio era difícil y solo ese echo nos desanimaba y lo dejábamos, íbamos a otra cosa, pero al ver como los demás ganaban, parecía tan divertido. Así que lo intentábamos, y lo intentábamos. Aunque no nos salía seguíamos intentándolo y al final sin ninguna dificultad acababas ganando ¿suerte? podría ser, porque cuando volvías a hacerlo y no te salía, sentías esa impotencia y ahora si que lo dejabas ya... Cogíamos otro juego y ese lo olvidábamos, y nunca, nunca volvimos a intentar ver que tal nos saldría si jugaramos de nuevo. He pensado tantas veces esto, me he dado cuentas tantas veces de que solemos hacerlo día a día, y aún así sigo rindiendo me, dejando ese juego para no intentarlo jamás. Es que estoy tan harta de oír que los sueños se cumplen y luchar y luchar para que mi esfuerza sea en vano... Pero, te diré una cosa, esta vez no me voy a rendir, por el simple echo de demostrar al mundo que de verdad valgo, llámalo orgullo si quieres, pero si algún día logro cumplir mi sueño, conseguiré ser feliz, y si nunca pasa seguiré luchando, porque yo siempre sabré que he luchado y espero que eso me valga.

No hay comentarios:
Publicar un comentario